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Prácticas en empresas (incluye la mejor beca) y año sabático: 2 costumbres muy recomendables de los universitarios europeos

El pasado martes se acabó mi andadura en Suiza. Después de 2 años viviendo en Basilea y habiendo vivido anteriormente 1 año y medio en Ámsterdam, ha llegado el momento de empezar una nueva etapa, ahora en España.

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¡La verdad es que estoy entusiasmado!

Aprovechando este cambio en mi vida, quería compartir contigo 2 costumbres que he detectado que son comunes a los estudiantes universitarios de Europa (y Estados Unidos) y de las que carecemos en España. Por lo provechosas que me parecen (y te explicaré por qué) he decidido traerlas aquí, por si te pueden servir para reflexionar y plantearte opciones que quizá ni se te habían pasado por la cabeza.

Espero que te puedan servir de utilidad a la hora de tomar tus decisiones.

1. Hacer prácticas en empresas

¿Cuál es el objetivo de estudiar una carrera universitaria?

Por lo general es formarte en un área determinada para poder posteriormente encontrar una salida profesional más acorde con tus intereses y con mejores condiciones que si no pasaras por la universidad. Se trata de abrir nuevas áreas de conocimiento que te permitan insertarte en el mundo laboral.

Pero, ¿cómo es ese mundo laboral?

¿Qué aspecto tiene esa salida profesional que estás buscando durante 3, 4, 5 años o los que sean?

Si no trabajas en una empresa, no lo sabrás hasta el final. Y quizá te des cuenta entonces de que no te gusta tanto como pensabas, cuando tal vez es ya demasiado tarde. Tantos años invertidos (puedes pensar) tienen que dar su fruto ya, sea como sea.

La vida universitaria frente al mundo laboral: mi caso

Personalmente el choque con la realidad profesional fue importante. En la universidad recibía unas clases teóricas en las que podía estar más o menos presente, unas clases prácticas en las que me decían lo que tenía que hacer y luego tenía que hacer unos exámenes o presentar unos proyectos propios que servían como evaluación del curso. Si los hacía bien, aprobaba. Entre tanto, era libre de estudiar cómo, cuándo y dónde quería.

Al empezar mi primer trabajo me di cuenta inmediatamente de que cada día era muy parecido al anterior y al siguiente, puesto que tenía un horario fijo en un lugar fijo y unos objetivos fijos. Tenía que hacer lo que me decía un jefe (no lo que yo quisiera) y cuando él me lo dijera (incluso aunque eso implicara terminar a las 2 de la mañana). Si lo hacía bien, cobraba y comía. Si no, buscarían a otro. Me di cuenta de que numerosos aspectos de mi libertad habían desaparecido de la noche a la mañana.

Con el paso del tiempo, he ido buscando empresas en las que he ido sintiéndome progresivamente más cómodo, pero en cualquier caso tienen muy poco que ver con el ritmo que llevaba en la universidad. La universidad ofrece una realidad de bromilla, que es realmente útil sólo para aquellos que se quedan investigando o trabajando en ella.

Por eso te recomiendo que hagas prácticas cuanto antes, que te sumerjas en una o varias ocasiones en diferentes empresas de lo que te interesa. Si te gusta lo que ves, estupendo. Pero si no, quizá todavía estás a tiempo de enderezar el rumbo. Y eso no quiere decir necesariamente cambiar de estudios, sino que puede significar orientarte más hacia donde te interesa.

Sé sincero contigo mismo. Si no te gusta, pon los medios adecuados para dirigirte hacia donde te gusta. Todo lo demás sería amargarte en vida.

La costumbre europea

Por lo que he podido comprobar, en la mayoría de países europeos (Alemania, Italia, Polonia, Holanda, Suiza) es obligatorio realizar prácticas de empresa durante la formación universitaria. Los estudiantes se ven obligados a trabajar al menos durante 1 año en una o varias empresas del sector antes de que se les conceda el título universitario, incluso antes de concluir la mitad de los estudios universitarios.

Esto los sitúa en una posición favorable, puesto ya saben de qué va el trabajo.

Muchos aprovechan para trabajar en el extranjero pero la mayoría lo hacen en sus países de origen, lo que les da una visión más aproximada de lo que se van a encontrar el día que terminen los estudios.

La carencia fundamental en España

Esta obligatoriedad de 1 año es una de las grandes diferencias con la costumbre española, aunque varía según las universidades. En ocasiones las prácticas de empresa se pueden sustituir por cursos facilones, en otras ocasiones se extienden sólo a 3 ó 6 meses.

¿Dónde radica el problema? En que no le damos la importancia que le corresponde, ni desde la universidad, ni desde los estudiantes.

  • Por un lado, la universidad sigue siendo un lugar aséptico alejado del mundo profesional y enfrascado en sus teorías e investigaciones. Eso es ideal para quien se vaya a dedicar a eso, pero la universidad tiene la obligación de formar futuros profesionales y para eso es imprescindible el contacto con la realidad, con la realidad de verdad.
  • Por otro lado, los propios estudiantes están sólo pendientes de su mundo y de aprobar asignaturas. ¡Yo me incluyo! Mi mayor objetivo durante la carrera era terminarla, no saber si posteriormente encontraría un trabajo que me gustara. Estamos obsesionados con terminar la carrera y consideramos las prácticas de empresa como un mero trámite que hay que cumplir, un objetivo más como quien aprueba una asignatura. Cuando en realidad es mucho más que eso.

Hacer prácticas de empresa es tan importante como la reflexión acerca de tu experiencia:

  • ¿Te ha resultado enriquecedor, motivador, inspirador?
  • ¿Te ves haciendo lo mismo en el futuro?
  • ¿Has disfrutado y aprendido tanto como para repetir?
  • ¿Te gustaría probar otro sector?

A estas preguntas sólo les puedes dar respuesta desde tu experiencia. Haz prácticas, prueba y comprueba si estás dispuesto a seguir por el mismo camino. Recuerda que será tu vida en el futuro.

La mejor beca de prácticas en el extranjero

Cuando me fui a trabajar a Holanda empecé haciendo prácticas, por lo que mi sueldo era de unos 520 euros mensuales, que en principio no era suficiente para vivir, pero con los ahorros que tenía, llegaba.

Conocía la existencia de becas para complementar este pequeño sueldo. Por ese motivo solicité sin éxito las Becas Faro Global, Becas Argo Global y algunas becas Leonardo.

Hasta que oí hablar del Programa Clave de la Fundación Universidad de Salamanca y me enteré de cómo funcionaba el Programa Leonardo.

Era necesario ir a la raíz del asunto.

OAPEE es un organismo que gestiona una cantidad de dinero para becas y lo reparte entre diferentes instituciones: universidades, colegios oficiales, ayuntamientos, etc. Cada institución gestiona las becas a su manera en cuanto a cantidad de dinero, periodos, condiciones, requisitos, etc. Cada año sacan una lista con las instituciones beneficiarias y sólo tienes que comprobar para cuáles cumples los requisitos y solicitarlas. Aquí tienes la Convocatoria de 2013.

Y la Fundación Universidad de Salamanca a través de su Programa Clave Europa lo hace de manera instantánea. No es necesario haber estudiado en esta universidad. Siendo titulado y habiendo encontrado una empresa en la que me contrataban como becario, directamente me daban la ayuda.

También tienen programa para prácticas en España, te dejo el enlace al PDF.

Recomiendo el Programa Clave por tres motivos:

  1. El plazo está abierto todo el año.
  2. Tienes la opción de elegir la empresa en la que quieres trabajar. En otros programas eres tú el seleccionado.
  3. Funciona. Al menos funcionaba perfectamente en 2010 y aparentemente las condiciones siguen siendo las mismas. Quienes lo solicitaron de entre mis amigos, la consiguieron. Mientras tanto, estábamos esperando respuestas de las Becas Argo, las Becas Faro, etc.

Sin más, me concedieron la beca, lo que supuso unos 600 eurillos más al mes, que, sumados a los 520 que me daba la empresa, me permitían vivir dignamente en Ámsterdam. Sin lujos, pero bien.

Nota: Sólo te puedo recomendar este programa para cuando seas titulado, porque es lo que yo he vivido. Yo no hice prácticas durante la carrera, así que no te puedo aconsejar ningún programa. Pero si miras en OAPEE y pruebas en todas las opciones que se adapten a tu perfil, no creo que tengas problemas en encontrar alguna ayuda. Si tienes alguna recomendación, estaré encantado de leerla.

2. Un año sabático

Esto en España suena muy mal.

¿Un año sabático? Eso es de vagos.

Sin embargo me parece que es una de las experiencias más positivas que puedes tener, siempre que sepas aprovecharla y no la hagas por pereza.

Es especialmente recomendable cuando no sabes qué hacer porque, ¿qué sentido tiene hacer algo si no sabes a dónde quieres llegar?

Al igual que ocurre con las prácticas de empresa, en España estamos mentalizados a que hay que aprovechar el tiempo. Da igual lo que se haga. Lo importante es estar ocupado y correr. O al menos parecer que estás ocupado. Lo más importante es terminar rápido, cuanto antes. Las prácticas son una pérdida de tiempo. Reflexionar es una pérdida de tiempo. Pararse o cambiar de rumbo es un paso atrás.

Es lo que Tim Ferriss en su libro La semana laboral de 4 horas define como la carrera de ratas. Correr por correr, sin motivo y sin objetivo. Es un libro que no te puedes perder.

Cuándo tomarse un año sabático

Tomarse un tiempo sabático, para reflexionar, para plantearte qué es lo importante para ti en la vida o a qué te quieres dedicar no es ninguna obligación, por tanto tampoco tiene una fecha definida.

He conocido gente que lo ha hecho antes de empezar la universidad, otros que lo han hecho durante la universidad y otros que lo han hecho después. Yo mismo me tomé un tiempo libre de 10 meses después de haber terminado la carrera y de haber trabajado 3 años, como puedes leer en el artículo sobre encontrar trabajo de arquitecto. Y ahora he dejado mi trabajo en Basilea y no tengo perspectiva de buscar otro a corto o medio plazo.

Si no tienes claro hacia dónde quieres ir, si algo en tu barriga se mueve y no sabes qué quiere decir, si tu subconsciente no te deja tranquilo, quizá ese sea un buen momento para tomarse un año sabático.

Cómo hacer que un año sabático no sea de vagos

No estoy en absoluto de acuerdo con la idea de que te mantengan tus padres. Yo tuve la suerte de que los míos me pudieron mantener y pagarme la universidad hasta que la terminé. Quizá ese fue el motivo más importante por el que tenía prisa por acabarla.

Aquí no estoy proponiendo que te pegues la vida padre a costa de los demás.

Existen formas de tomarse una pausa, salir del ritmo al que estás acostumbrado, tomar nueva perspectiva y llenarte con nuevos aires sin tener que hacerlo de forma parasitaria y de manera que sea además productivo.

En mi caso no sólo quería tomarme un tiempo para reflexionar sobre si quería seguir trabajando como arquitecto sino que además quería aprender alemán, lo cual me abrió un nuevo mundo de posibilidades. Este tiempo libre lo llené además con experiencias y hábitos que han cambiado mi vida para siempre: retomé la actividad física y descubrí la danza contemporánea, retomé el hábito de la lectura de manera que no lo soltaré nunca más, viajé por Europa solo y con amigos, empecé a escribir, ayudé a mis padres en el negocio familiar…

Todo esto son actividades para las cuales no tienes tiempo cuando te encuentras sometido al ritmo de la vida diaria.

Por eso y para que la opción de tomarte un tiempo libre no te suene a pérdida de tiempo, te propongo una serie de opciones que quizá te interesen.

Work and travel

Este término lo escuché por primera vez en Alemania y me pareció fantástico. Puedes viajar a la vez que trabajas. Los alemanes disponen de un visado específico para gente que quiere trabajar y viajar en Australia y son muchos los que lo hacen. Los jóvenes van haciendo trabajos por toda la geografía de Australia. Se trata de trabajos sencillos que no les atan a un lugar determinado durante largo tiempo y por los que les pagan suficiente para poder seguir viajando.

La idea es estupenda: conoces una nueva cultura, conoces gente con diferente mentalidad, aprendes a valerte por ti mismo y vas probando diferentes trabajos, sin tener el peso de la responsabilidad ni la carga del “trabajo para toda la vida”. Todo esto te abre nuevas posibilidades y te permite tomar las decisiones más conscientemente.

Voluntariado

Otra de las posibilidades para tomarte un tiempo de reflexión que no implique una carga parasitaria para tus padres es ser voluntario. Hay gente que lo prueba una vez y ya no lo dejan nunca más.

Ayudar a los demás es una de las maneras más directas para alcanzar la felicidad. Si eso lo combinas con vivir en algún sitio diferente y que te estén ofreciendo alojamiento y manutención, el resultado es que te puedes llevar una maravillosa experiencia que te puede cambiar la vida, a la vez que tienes un tiempo para la reflexión de un valor incalculable.

Intercambio de idiomas

Esta se está convirtiendo en una de las prácticas más comunes entre los españoles. Aunque la mayoría simplemente se ven obligados a ella por no encontrar otra opción, puede ser muy enriquecedora para ti.

Irte a otro país a trabajar de au pair cuidando los hijos de una familia, a trabajar en una granja, a atender o acompañar ancianos durante algunas horas al día pueden ser motivos para recibir alojamiento, manutención y una pequeña paga a la vez que conoces una nueva cultura y aprendes el idioma del país.

***

Espero que te hayan resultado interesantes estos dos consejos y los puedas aprovechar. No se trata de llegar antes, sino de llegar bien. Aunque hacer prácticas en empresas o tomarte un tiempo de reflexión puedan parecer pérdidas de tiempo, pueden cambiarte la vida, sin duda que para bien.

¿Qué sentido tiene llegar rápido a un sitio, si en realidad ese sitio no te interesa?

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La foto está tomada en el Museumplein en Ámsterdam durante el Mundial de Fútbol de 2010. A los pocos meses de empezar mis prácticas de empresa en SeARCH España y Holanda jugaron la final del mundial. Se nota quién no iba con Holanda, ¿no? 🙂

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